La industria del jean en Colombia es una de las más prominentes actualmente, pues representa el 10% de las exportaciones textiles del país; siendo Colombia el primer exportador de esta prenda en Suramérica y el tercero en América Latina. Sin embargo, el jean colombiano no solo se ha logrado posicionar en los mercados de más de setenta países debido a la calidad de su confección e insumos nacionales, sino también gracias a su producto estrella; el jean levanta cola.

Desde su incursión en la década de los noventas, el jean levanta cola se ha convertido en el pantalón insignia de la mujer colombiana y latina. Su popularidad se debe a su estructura que moldea el cuerpo femenino generando volumen y realce en los glúteos, al mismo tiempo que adelgaza las zonas de la cintura y las piernas. Según Lays Balli, periodista de moda, el secreto de estos jeans yace en el grosor de su tela, una pretina hasta la cintura y cuatro pinzas que ayudan a subir y abultar la cola. Anteriormente se les distinguía principalmente por tener una pretina muy ancha y carecer de bolsillos traseros, de ahí su apodo como los “sinbol”, pero actualmente su arquetipo ha cambiado para suplir la demanda en los mercados nacionales e internacionales, a la par de las tendencias en denim en un mundo globalizado.

Solo basta recorrer el Gran San, el centro comercial mayorista más importante del país, para evidenciar la gran oferta de jeans nacionales en Bogotá; entre los cuales predominan los afamados levanta cola con y sin bolsillos, de estilo sobrio o llamativo, adornados con bordados o pedrería, con tela desgastada, de colores neón o el clásico índigo. Es tal el auge de estos pantalones, que existen marcas que cambian de colección semanalmente para el madrugón; un evento que se realiza los días miércoles y sábados de cuatro a once de la mañana, al cual asisten negociantes y compradores de todas partes de Colombia y el exterior, para surtir sus negocios con prendas a precios mayoristas.

La razón detrás del particular horario comercial en los días de madrugón, es que los negociantes asisten a tan tempranas horas para ser los primeros en llevarse todas las tallas en los nuevos diseños de marcas como Akyla Jeans o Love Me, unas de las más exitosas en el país, que se encuentran en el Gran San. Akyla Jeans, por ejemplo, es el cuarto mayor exportador de jeans a Estados Unidos en la región; Gregorio José Quiroz, un emprendedor cordobés, formó junto a su esposa hace más de veinte años en Bogotá una empresa dedicada a la confección de jeans para dama, que ahora posee diferentes marcas entre las cuales se encuentran Akyla Jeans y Akyla Kids. Su caso es una historia de tenacidad que representa la de muchos empresarios del Gran San, pues hace más de cuarenta años cuando decidió llegar a la ciudad de Bogotá, trabajaba en la plaza de mercado de Abastos, pero debido a complicaciones médicas tuvo que buscar empleo en otros sectores y así es cómo llego a la industria textil. Su éxito ha sido tal, que ha llegado a vender 200,000 jeans en un solo mes.

A pesar de replicar estrategias que se comparan con las dinámicas de la moda rápida, las empresas nacionales no comprometen ni la calidad de sus productos, ni las condiciones laborales dignas para sus operarios y es que bajo el lema de comprar colombiano, el apoyo a la industria nacional recae en la generación de todos los empleos directos e indirectos que hay detrás de la adquisición de un solo pantalón. Desde la persona que lo diseña, la que vende la tela, luego la encargada de cargar el rollo y llevarlo al satélite; microempresas de cinco a 10 operarios de confección. Allí, habrá una persona encargada de coser, otra de hacer el terminado y llevar los controles de calidad, pero el trabajo no termina allí, pues después el pantalón debe llevarse a la tintorería para realizar los procesos pertinentes a la tela, como decoloración, pintura o desgastado. Aproximadamente 30 familias pueden estar detrás de una marca de jeans; es por ello que el 95% de marcas del Gran San son nacionales.

Uno de los principales retos para los empresarios en Colombia, de acuerdo con Yansen Estupiñan (gerente del Gran San), es luchar contra el contrabando y la ilicitud; otro gran enemigo de la confección nacional es la importación de productos del mercado asiático, ya que nuestro sistema impositivo es mucho más alto que el sistema impositivo de países como China. Empresarios como Gregorio José Quiroz y Juan Camilo Henao de Carisma Jeans concuerdan en la falta de políticas gubernamentales que apoyen a la industria nacional. Con respecto a ello, existe la disputa en diferentes gremios del sector por los artículos 274 y 275 del Plan Nacional de Desarrollo, pues algunos argumentan son inconstitucionales. Sin embargo, Quiroz y Henao afirman que el incremento de los aranceles a las importaciones favorecería al mercado nacional, al no tener que competir con precios irrisorios de otros mercados.

Algo curioso al respecto es que el diseño del jean levanta cola aún no ha sido copiado con éxito en China, lo cual enorgullece a los líderes de este rubro en el país. El producto estrella en cuestión sigue siendo la promesa de muchos para emprender en un panorama económico incierto. El levanta cola o el “Colombian Jean” como lo encontró Lays Balli en una tienda en Estados unidos, sigue cumpliendo las expectativas de mujeres alrededor del mundo que encuentran en un jean la solución a una cirugía estética.



© Juanita González Cardona

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